ART invierte en acciones de Japón y Europa ante la crisis
El fondo ART aprovecha la volatilidad por el conflicto en Irán para comprar acciones en Japón y Europa. También ha reforzado su inversión en bonos británicos.
El segundo fondo de pensiones más grande de Australia ha incrementado sus inversiones en renta variable global y bonos soberanos durante el último mes. Esta estrategia busca capitalizar la volatilidad de los mercados financieros provocada por el conflicto en Irán, centrándose en activos que han sufrido ventas masivas recientemente. El Australian Retirement Trust (ART), que gestiona activos por un valor de 350.000 millones de dólares australianos, está operando de manera más activa en los mercados. Jimmy Louca, gestor senior de cartera del fondo, explicó que la institución cuenta con una estrategia de asignación dinámica de activos que permite ejecutar transacciones a través de su propia mesa de negociación interna. > "Mientras que habitualmente operamos una vez por semana, en una situación como esta estamos negociando casi todos los días, y este ajuste todavía está en una fase temprana." Louca indicó que, si la tendencia a la baja persiste, el fondo intensificará su actividad para adquirir activos a precios más atractivos. En este entorno de reequilibrio de carteras, firmas globales como Northern Trust Corporation monitorean de cerca los flujos de capital institucionales que se desplazan hacia mercados más resilientes. El ART ha aumentado su exposición en mercados que se han visto especialmente afectados por la crisis, principalmente aquellos que son importadores netos de energía. Entre estos destinos destacan Japón y Europa, donde el fondo ha mostrado preferencia por las instituciones financieras japonesas y el sector de defensa europeo. El índice Nikkei japonés se encamina a cerrar marzo con una pérdida del 12%, su peor desempeño mensual desde el año 2008. En el ámbito de la renta fija, el fondo ha reforzado sus posiciones en bonos del Reino Unido y de la propia Australia. Los rendimientos de estos instrumentos han aumentado debido a que los inversores prevén un repunte inflacionario derivado de la guerra, lo que obligaría a los bancos centrales a ajustar las tasas de interés con mayor celeridad. El mercado de deuda británico ha experimentado este mes sus caídas más pronunciadas desde 2022.








