Nvidia proveerá chips de nueva generación a Thinking Machines
Thinking Machines recibirá inversión de Nvidia y acceso a sistemas Vera Rubin. El acuerdo de un gigavatio busca impulsar el entrenamiento de modelos de IA.
La startup de inteligencia artificial Thinking Machines Lab ha anunciado una asociación estratégica plurianual con NVIDIA Corporation, que incluye una inversión significativa y el compromiso de suministro de al menos un gigavatio de sus procesadores de próxima generación. Aunque los detalles financieros del acuerdo no se hicieron públicos, la colaboración asegura a la empresa emergente el acceso a la infraestructura crítica necesaria para competir en la carrera global por la supremacía en IA. Bajo los términos del pacto, Thinking Machines —fundada el año pasado por la exdirectora de tecnología de OpenAI, Mira Murati— desplegará los sistemas Vera Rubin de Nvidia a partir de principios del próximo año. Esta potencia de cálculo se utilizará fundamentalmente para el entrenamiento de los modelos de lenguaje de la startup. Expertos del sector señalan que un gigavatio de capacidad de cómputo, equivalente a la energía necesaria para alimentar a unos 750,000 hogares en Estados Unidos, puede alcanzar un valor de mercado de aproximadamente 50,000 millones de dólares. Thinking Machines se posicionó rápidamente como uno de los proyectos más seguidos de Silicon Valley tras cerrar una ronda de capital semilla de 2,000 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz, la cual otorgó a la firma una valoración de 12,000 millones de dólares. Nvidia también participó como inversor en dicha ronda. Actualmente, la empresa se encuentra en gestiones para captar nuevos fondos que podrían elevar su valoración a decenas de miles de millones de dólares, según informes recientes. A pesar de su rápido ascenso, la compañía ha enfrentado desafíos operativos, incluyendo la salida de figuras clave. El cofundador y exdirector de tecnología Barret Zoph, junto con el cofundador Luke Metz, abandonaron recientemente la firma para regresar a OpenAI, en un reflejo de la feroz competencia por el talento especializado en el sector tecnológico. Este movimiento también pone de relieve el creciente papel de Nvidia como motor financiero de las startups que consumen sus propios chips. La empresa ha realizado inversiones de gran escala, como los 30,000 millones de dólares en OpenAI y 10,000 millones en Anthropic, mientras actúa simultáneamente como el principal proveedor de las unidades de procesamiento gráfico (GPU) requeridas para sus operaciones. Analistas del mercado sugieren que esta dinámica de flujo circular de capital y recursos tecnológicos guarda similitudes con el comportamiento observado durante la burbuja tecnológica de finales de los años 90.









