Japón eleva el umbral de intervención ante la caída del yen
Japón evita intervenir ante la caída del yen por la demanda de dólares y el crudo. El mercado prevé que el BOJ podría subir tipos para frenar la inflación.
Las autoridades de Japón enfrentan un margen de maniobra cada vez más estrecho para intervenir en el mercado de divisas, a pesar de que el yen retrocede hacia el nivel crítico de 160 unidades por dólar. Esta cifra, anteriormente considerada el umbral para la acción oficial, se ve ahora superada por una dinámica de mercado impulsada por el conflicto en el Medio Oriente y la participación de Irán, lo que ha disparado los precios del petróleo crudo y los costos de importación. A diferencia de los episodios de 2022 y 2024, cuando Tokio actuó contra las operaciones de carry trade vinculadas a las brechas de tasas con Estados Unidos, la debilidad actual del yen responde más a la demanda del dólar como activo de refugio. Responsables políticos japoneses han sugerido en privado que una intervención inmediata podría resultar inútil ante una oleada de demanda de dólares que se intensificaría si el conflicto persiste. Un funcionario anónimo destacó la naturaleza del movimiento actual del mercado: > "Esta es una cuestión de compra de dólares, no de venta de yenes." La efectividad de las intervenciones suele ser mayor cuando se busca desmantelar posiciones especulativas masivas. Sin embargo, los datos actuales muestran que las posiciones cortas netas en yenes son significativamente menores que las registradas a mediados de 2024. Esta falta de presión especulativa clara dificulta la justificación de una entrada en el mercado bajo las normas del G7, que permiten actuar ante una volatilidad excesiva que se desvíe de los fundamentos económicos. Shota Ryu, estratega de divisas en Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, advirtió sobre los riesgos de actuar prematuramente: > "La intervención podría incluso correr el riesgo de animar a los especuladores a vender el yen de nuevo una vez que este rebote." Ante este escenario, la atención de los mercados se desplaza hacia el Banco de Japón. Si la diplomacia internacional y la intervención verbal no logran detener la caída de la moneda, el país podría verse obligado a elevar las tasas de interés para reducir la divergencia con las tasas estadounidenses. Akira Moroga, estratega jefe de mercado en Aozora Bank, señaló que un ajuste en la política monetaria podría ser la respuesta más natural: > "Si la presión a la baja sobre el yen se intensifica, no sería sorprendente ver un movimiento adelantado a abril por la preocupación de que la depreciación del yen esté haciendo subir los precios." Por ahora, el gobierno de Satsuki Katayama se mantiene vigilante, priorizando la estabilidad de los precios de la energía y la coordinación con sus socios internacionales para mitigar el impacto en el costo de vida de la población.











