El BCE reduce el peso del dólar en sus reservas de divisas
El Banco Central Europeo vendió activos en dólares a inicios de 2025 para reinvertir en yenes. La entidad registró pérdidas anuales de 1.300 millones de euros.
El Banco Central Europeo (BCE) ejecutó una serie de movimientos estratégicos en su cartera de divisas a principios del año pasado, vendiendo una parte de sus activos denominados en dólares y reduciendo el peso de la moneda estadounidense en sus reservas internacionales. Esta operación, descrita por la institución como un reequilibrio estándar de su portafolio, se produjo en un contexto de fluctuaciones en el par EUR/USD y antes de las turbulencias de mercado generadas por las políticas comerciales en Estados Unidos. El BCE generó una ganancia de 909 millones de euros a partir de esta transacción realizada en el primer trimestre e invirtió la totalidad de los ingresos en activos denominados en yenes japoneses, lo que impactó la dinámica del par USD/JPY. > "Durante el primer trimestre de 2025, el BCE vendió una pequeña parte de sus tenencias en dólares estadounidenses y reinvirtió íntegramente los beneficios en yenes japoneses." La institución restó importancia a la maniobra, señalando que el objetivo era alinear la composición de sus reservas con sus metas de asignación a largo plazo en Japón y otros mercados internacionales. Los datos revelan que las tenencias en dólares cayeron a 50.900 millones de dólares el año pasado, frente a los 51.900 millones anteriores, mientras que las reservas en yenes aumentaron de 1,5 billones a 2,1 billones. En términos de euros, el peso del dólar en los activos de divisas del BCE descendió del 83% al 78% en un año, una caída atribuida en parte a la depreciación de la moneda norteamericana. > "Esto formó parte de un reequilibrio estándar de la composición de sus reservas exteriores para ajustarlas a la asignación prevista." A pesar de las ganancias obtenidas en estas operaciones de cambio, el BCE reportó una pérdida financiera neta por segundo año consecutivo. En 2025, el banco registró un saldo negativo de 1.300 millones de euros, una mejora respecto a los 7.900 millones de euros perdidos el año anterior. Estas pérdidas son consecuencia de los esquemas de estímulo prolongados, conocidos como expansión cuantitativa, que se mantuvieron durante casi una década y se intensificaron durante la pandemia de COVID-19. Debido al rápido aumento de las tasas de interés, el BCE se ve ahora obligado a realizar pagos significativos por el exceso de liquidez en el sistema financiero, que aún ronda los 2,4 billones de euros. Esta situación ha afectado no solo a la entidad central, sino también a los bancos nacionales de la eurozona. Mientras que el Bundesbank ha sufrido el mayor impacto financiero, los bancos centrales de los Países Bajos y Bélgica también han generado pérdidas operativas en los últimos ejercicios. A diferencia de las instituciones comerciales, un banco central puede operar con pérdidas e incluso con capital negativo, ya que su mandato principal es la estabilidad de precios y la política monetaria, no la rentabilidad comercial. El BCE prevé un retorno a los beneficios para este año o el próximo, aunque advierte que la reconstrucción de sus provisiones y el pago de dividendos podrían retrasarse hasta la próxima década.






