La UE busca frenar el alza de la energía por la guerra
Los líderes europeos piden a la Comisión medidas temporales para mitigar el alza del gas y el petróleo. El conflicto en Irán presiona los precios globales.
Los líderes de la Unión Europea han solicitado formalmente a la Comisión Europea la elaboración de medidas temporales para frenar el encarecimiento de la energía. Esta escalada de precios, impulsada por el conflicto bélico que involucra a Irán, ha generado una presión insostenible sobre las industrias europeas que ya enfrentaban dificultades previas. La dinámica de los precios responde a interrupciones severas en la oferta global. La guerra librada por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní ha forzado el cierre de centros de producción clave en Oriente Medio. Además, el tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo y gas mundial, se ha visto comprometido. Durante la jornada del jueves, los precios del gas en Europa se dispararon un 25%, mientras que el Petróleo Brent registró un incremento del 10%. Esta volatilidad se agudizó tras un ataque contra el complejo de gas natural licuado (GNL) más grande del mundo en Catar. Sobre este incidente, el director ejecutivo de QatarEnergy, Saad al-Kaabi, señaló el impacto a largo plazo: > La pérdida representa alrededor del 17% de las exportaciones de GNL de Catar por un periodo de hasta tres años. Aunque la Unión Europea no enfrenta actualmente desabastecimiento físico, ya que sus principales proveedores son Noruega y el mercado estadounidense, los compradores europeos deben competir en precio con Asia para asegurar cargamentos de GNL. Antes de los eventos del jueves, el precio de referencia del gas en el continente ya había subido más de un 50% desde el inicio de las hostilidades. El diseño del mercado eléctrico europeo agrava la situación, pues la última planta necesaria para satisfacer la demanda —generalmente una central de gas— es la que fija el precio final de la electricidad. Esto ocurre incluso si fuentes más económicas, como la eólica o la nuclear, entran primero en el sistema. Para mitigar el impacto, los gobiernos buscan herramientas que eviten una repetición de la crisis energética de 2022. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, planteó opciones que incluyen subsidios directos y reducciones de impuestos nacionales, medidas que países como Italia y Austria ya están planificando. No obstante, estas acciones dependen de los presupuestos nacionales, lo que limita su sostenibilidad en el tiempo. Otra vía de intervención es el mercado de carbono de la UE (ETS). En Polonia, el costo de los permisos de emisión representa cerca del 24% de los precios de la electricidad industrial debido a su matriz energética basada en combustibles fósiles. Mientras que el gobierno italiano aboga por suspender el ETS para reducir costos, naciones como Países Bajos y Suecia se oponen, argumentando que esto desmantelaría la política climática más efectiva del bloque sin garantizar una reducción sustancial en las facturas. A largo plazo, la Comisión Europea sostiene que la transición hacia energías renovables producidas localmente y la energía nuclear es la única estrategia para garantizar la seguridad energética y eliminar la dependencia de los volátiles precios de los combustibles fósiles.










